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Logística bulky en e-commerce: por qué el crecimiento del sector exige una operación diseñada desde cero

En este artículo, Andrea Seminario, Quality & OpEx Leader AR/MX en Envíopack, analiza cómo el crecimiento sostenido del e-commerce de productos voluminosos está transformando la logística y poniendo en evidencia las limitaciones de las operaciones tradicionales. La autora explica por qué el segmento bulky requiere procesos, infraestructura y tecnología diseñados específicamente para responder a las nuevas exigencias del mercado y garantizar una experiencia de entrega eficiente.

El e-commerce de productos grandes creció más rápido de lo que la infraestructura logística tradicional pudo absorber. Lo que durante años fue un segmento marginal (heladeras, colchones, bicicletas, muebles) hoy representa una porción sustancial del volumen operado por los principales actores del fulfillment en Argentina.

Los números de la industria en nuestro país lo reflejan con claridad: en 2024, 3 de cada 10 envíos que operamos correspondían a productos voluminosos. En 2025, esa proporción superó el 37%. En lo que va de 2026, ya rozamos el 47%. Casi uno de cada dos envíos hoy es bulky. Y el canal que más aceleró esta tendencia fue fulfillment, que pasó de representar el 34% al 49% del mix en un solo año.

Esto no implica una transformación meramente anecdótica, sino más bien estructural. Y plantea, a su vez, un problema concreto para cualquier operación logística que no haya sido diseñada específicamente para gestionarla. ¿Cómo adaptar un proceso que originalmente no estaba pensado para productos de determinadas características?

El problema operativo que nadie cuantifica

Es necesario derribar la idea de que operar productos grandes es básicamente lo mismo que operar productos estándar, solo que más pesado. Nada más alejado de la realidad.

La logística bulky puede ser hasta cinco veces más lenta que aquella aplicada a la paquetería estándar. No es una estimación teórica; es lo que medimos en nuestra propia operación. Las caídas de productividad son sistemáticas y se acumulan en cada etapa del proceso:

  • Picking: la productividad cae más de un 80% al pasar de productos livianos a piezas de mayor volumen. El tiempo por unidad se multiplica, los recorridos dentro del depósito cambian, y los requerimientos ergonómicos y de equipamiento son completamente distintos.
  • Finishing (acondicionamiento): la caída de productividad supera el 55%. Embalar un producto voluminoso no es escalar el proceso estándar: requiere materiales diferentes, superficies de trabajo distintas y tiempos de operación significativamente mayores.
  • Armado de rutas y preparación para despacho: un bulto mediano puede requerir el doble de tiempo que uno chico, con impacto directo en la capacidad de despacho diaria y en el cumplimiento de ventanas horarias comprometidas con los transportistas.

El resultado agregado es predecible: cuando una operación logística no tiene procesos, infraestructura y tecnología diseñados específicamente para el peso y el volumen, los tiempos se disparan, los errores aumentan y la experiencia del cliente final se resiente. Las mayores dificultades se encuentran en el no estar preparados para este tipo de productos.

El nudo tecnológico: la promesa de entrega

Uno de los problemas más silenciosos del bulky en e-commerce es la gestión de fechas de entrega prometidas. Prometer una fecha que la operación no puede cumplir, en verdad, es un problema de arquitectura tecnológica.

Los sistemas de gestión de pedidos (OMS) estándar no distinguen entre una remera y un colchón a la hora de calcular capacidad operativa. Asumen que la unidad es la unidad, independientemente de su peso, volumen o complejidad de manipulación. Cuando ese supuesto es falso, y en logística bulky siempre lo es, el sistema promete lo que la operación no puede entregar.

Lo que esto implica para el sector

El crecimiento del e-commerce de productos voluminosos no es una tendencia que vaya a revertirse. Los consumidores ya normalizaron comprar online artículos que hace cinco años hubieran ido a buscar físicamente a una tienda. Y esperan la misma experiencia, ya sea velocidad, trazabilidad o cumplimiento, que cuando compran cualquier otro producto.

Esa expectativa choca de frente con operaciones que no fueron diseñadas para el bulky. Y el costo de esa colisión lo absorbe, en última instancia, el cliente final y la reputación del vendedor.

La respuesta es construir, o más bien elegir,  una operación que haya incorporado el peso y el volumen como variables de diseño desde el inicio: en los procesos, en la infraestructura física y, fundamentalmente, en la tecnología que gestiona la capacidad y la promesa.

Cuando casi la mitad de los envíos son productos voluminosos, la fecha prometida no puede ser una suposición. Tiene que ser el resultado de un sistema que sabe exactamente cuánto puede procesar, de qué tipo, y en qué tiempo.

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